sábado, 5 de junio de 2010
jueves, 3 de junio de 2010
Novena a San Miguel Arcángel
Modo de hacer la novena:
Puesto de rodillas, si es posible, ante algún altar o imagen de San Miguel Arcángel, levantando el corazón a Dios, que está presente y haciéndole una profunda reverencia de espíritu y ofreciendo todas sus oraciones, palabras y pensamientos, a mayor gloria suya, honra de la Virgen María y reverencia a San Miguel Arcángel y de todos los ángeles y santos del cielo, hará la señal de la cruz; y habiéndose santiguado, dirá de corazón: “Señor mío Jesucristo, etc.”
DÍA PRIMERO
ORACIÓN (del día)
Dios y Señor de los ángeles, a quienes encomiendas la guarda de los hombres: ofrezco los merecimientos de estos soberanos espíritus y los del Príncipe de los ángeles, San Miguel, que por sí, y por medio de sus ministros, guarda la naturaleza humana, que me guardes de todo pecado, me concedas una pureza angélica y otorgues lo que pido en esta Novena, a mayor honra y gloria vuestra.
Aquí rezará nueve veces el Padre Nuestro y Ave María, en honra de los nueve coros de los Ángeles, y de su príncipe San Miguel; después la oración siguiente.
ORACIÓN
Gloriosísimo Príncipe de la Corte del Cielo. Excelentísimo Arcángel San Miguel, gran primer Ministro de Dios, amigo de Jesucristo, y muy favorecido de su Santísima Madre, defensor de la Iglesia y abogado de los hombres: pues tanto favorecéis a vuestros devotos, haced que yo os sepa amar y servir, y alcanzadme del Señor lo que deseo y pido en esta Novena, a mayor honra y gloria suya y provecho de mi alma.
Aquí, con la mayor confianza y devoción que se pudiere, pedirá cada uno al santo Arcángel la gracia o favor que desee alcanzar en la novena.
ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios; que por Tu suma clemencia nombraste, para la salud de los hombres, al gloriosísimo San Miguel Arcángel Príncipe de tu Iglesia concédenos, que por su intercesión y eficaz auxilio merezcamos ahora ser defendidos de todos nuestros enemigos, en la hora de nuestra muerte seamos libres, y presentados benignamente ante el trono de tu Majestad excelsa. Amén.
DÍA SEGUNDO
Este día, como todos los demás siguientes de la Novena, se ha de hacer y decir lo mismo que en el primero, variando sólo la oración del coro angélico, que le corresponde a cada día.
Dios y Señor de los Arcángeles, a quien encomiendas los negocios gravísimos de vuestra gloria; por tales merecimientos gravísimos de vuestra gloria: ofrezco los merecimientos de estos nobilísimos espíritus y los de San Miguel Arcángel, que defendió vuestra honra y gloria contra Lucifer y sus ángeles, para que yo busque en todas las cosas vuestra mayor honra y gloria y me des lo que pido en esta novena. Amen.
DÍA TERCERO
Dios y Señor de los Principados a quienes encomendáis la guarda de los reinos, ofrezco los merecimientos de estos excelentísimos espíritus y los del príncipe de la Milicia Celestial, San Miguel, guarda mayor de todos los reinos cristianos, para que guardes mis sentimientos y potencias de todo desorden y desobediencia a vuestras leyes divinas y me concedas lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria. Amén.
DÍA CUARTO
Dios y Señor de las Potestades, quienes tienen especial poder para refrenar los demonios; ofrezco los merecimientos de estos poderosísimos espíritus y los de vuestro siervo, San Miguel Arcángel, que alcanzó sobre los demonios la mayor victoria y con la misma facilidad pelea continuamente contra ellos, en favor de los hombres, para que me defiendes de todas las tentaciones del mundo, del demonio y de la carne y me des lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
DÍA QUINTO
Dios y Señor de las Virtudes, por las cuales haces milagros propios de vuestro soberano poder, gobernando la naturaleza, para que os sirva a vuestra gloria: ofrezco los merecimientos de estos prodigiosos espíritus y los de San Miguel, principal instrumento de todas las maravillas que se hacen en el mundo, para que me concedas, que vencidas las malas inclinaciones de mi corrompida naturaleza, conserve y aumente vuestra gracia y consiga lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
DÍA SEXTO
Dios y Señor de las Dominaciones, las que presiden a los coros inferiores y son ministros de vuestra providencia, os ofrezco los merecimientos de estos eminentísimos espíritus y los de vuestro primer ministro San Miguel, para que me concedas perfecto señorío sobre mis pasiones y perfecta obediencia a todos mis superiores y la gracia que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
DÍA SÉPTIMO
Dios y Señor de los Tronos, en quienes descansas, como en el trono de vuestra gloria y os sientas como en tribunal de justicia: ofrezco los merecimientos de estos altísimos espíritus y los de San Miguel Arcángel, trono de vuestra grandeza y ministro supremo de justicia, para que concedas, que yo me juzgue a mí mismo con rigor, para ser después juzgado con piedad y consiga lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
DÍA OCTAVO
Dios y Señor de los Querubines que están adornados de perfectísimas sabidurías: ofrezco los merecimientos de estos sapientísimos espíritus y los de San Miguel, príncipe de los sabios del cielo, por quien enseñas a vuestra Iglesia las verdades que necesita saber para que me enseñe a temerte y amarte, que es la mayor sabiduría y que me concedas lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
DÍA NOVENO
Dios y Señor de los Serafines que se abrazan a vuestro amor: ofrezco los merecimientos de estos ardentísimos espíritus y los de vuestro amado y amante San Miguel, para que yo os ame, único Dios y Señor mío, sobre todas las cosas, con toda el alma, con todo el corazón y con todas las fuerzas; y para que me concedas lo que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.
ORACIÓN
¡Oh soberano Arcángel! ¡Oh excelente príncipe de la corte del cielo! ¡Quién no os será muy devoto desde hoy, si así favorecéis a vuestros devotos? ¡Quién no os servirá con mucho cuidado, si de esta manera pagas los servicios que os hacen? Mas para que yo os ame, basta saber el amor que me tienes al que no puedo corresponder, con igual amor. Pero ya que con obras no puedo responder a tantas mercedes, recibe mis palabras y afectos. Gracias te doy, ¡oh excelso y sublime espíritu!, porque defendisteis la honra y gloria de mi Señor Jesucristo y por todos los servicios que en toda la vida le hicisteis a Él y a su Santísima Madre.
Gracias os doy por el ángel que has destinado para mi guarda y por los otros beneficios generales y particulares que por vos o por medio de vuestros ángeles me has hecho, los cuales no conozco bastante en esta vida, ni los puedo dignamente agradecer y por eso pido y suplico al ángel de mi guarda, que en mi nombre te los agradezca y juntamente los que has hecho a toda la naturaleza humana; y principalmente a la Santa Iglesia, de que yo soy miembro. Yo me gozo de todos los privilegios, gracias, prerrogativas, dignidades y dones naturales y sobrenaturales con que el Señor te ha honrado y enriquecido y doy al Señor eternas gracias por ellos, porque así quiso exaltarte y hacerte su privado y favorecido entre todos los ángeles.
Defiéndeme, ¡oh valerosísimo capitán de los ejércitos de Dios! Envía en mi socorro vuestros soldados, para que me defiendan de los demonios y no me rindan a sus combates y tentaciones. Manda vuestros ángeles que me guíen para no andar errado; que me alumbren para que no camine ciego y que pongan sus manos para que no tropiecen mis pies en el camino peligroso, de esta vida. Asistid con vuestros ángeles, a mi muerte y alcanzadme del Señor contrición verdadera de mis culpas, para que presentada por vuestras manos ante el trono de la Santísima Trinidad, entra en posesión de la gloria, donde alabe al Señor para siempre dar perpetuas gracias de haber conseguido con vuestra intercesión la bienaventuranza. Amén.
sábado, 15 de mayo de 2010
Oración a los Arcángeles
Santos Arcángeles
Ministros de la luz del Señor,
han evocado su nombre los más poderosos
para recibir la poderosa intercesión del infinitamente Eterno.
Yo tambien humildemente os pido
que seáis mi ejército aliado en el combate,
mi defensa ferrea ante la tentación
mis guardianes en el momento de mi muerte.
Santos Arcángeles,
7 diamantes creados durante lo increado,
manifestados por la gloria de Dios,
encarnados en la sal de su santo cuerpo,
impulsados en la lluvia infinita del Espíritu Santo,
impregnados de la eterna luz del alma divina.
Yo también humildemente os pido
que seáis mis guías en el camino espiritual
mis compañeros en los pasos de vida.
Santos Arcángeles
que conocéis el trono del Señor,
y habéis manifestado el amor perfecto al nombre de María
siendo esta reina de los ángeles,
para cobijar con su bondad a la humanidad sufriente.
Yo también humildemente os pido
que seáis los brazos ejecutores de las principales acciones
de Nuestra Señora, madre de todos los perfumes,
que seáis la represa exacta para que los vaivenes de mi alma
no me hagan perder nunca el santo temor de Dios
y la santa aceptación de su voluntad.
Santos arcángeles
Siete Príncipes celestiales de la luz de los benditos coros angélicos,
conocedores de los diferentes cielos
que conforman el único y verdadero cielo,
obradores inexorables de la voluntad de Dios Padre,
único, perfecto y Todopoderoso.
Interceded por mí
y elevad mi pedido de gratitud al Señor
y a cada uno de ustedes,
para que nunca me abandonéis en la lucha
contra aquel que se oculta en las tinieblas,
para que las palabras muertas de la confusión
nunca puedan dañarme ni apartarme del camino
y para que en el momento de mi muerte,
junto a Jesús y María Santísima,
me ayudéis a reintegrarme con el amor infinito
de mi único Padre. Amén
Oración a San Miguel, San Gabriel y San Rafael
Oración a los Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel
San Miguel, San Gabriel, San Rafael, Santos Arcangeles de Dios
Autor: Liturgia de las Horas
Miguel, Gabriel, Rafael,
los espíritus señeros
y arcángeles mensajeros
de Dios, que estáis junto a él.
A vuestro lado se siente
alas de fiel protección,
incienso de la oración
y el corazón obediente.
"¿Quién como Dios?" Es la enseña,
es el grito de Miguel,
y el orgullo de Luzbel
al abismo se despeña.
Gabriel trae la embajada
divina, y le lleva al Padre
el "sí" de la Virgen Madre,
del Sol de Cristo alborada.
Por la ruta verdadera
Rafael nos encamina
y nos da la medicina
que cura nuestra ceguera.
Dios que nos diste a los ángeles
por guías y mensajeros,
danos el ser compañeros
del cielo de tus arcángeles.
Amen
San Miguel, San Gabriel, San Rafael, Santos Arcangeles de Dios
Autor: Liturgia de las Horas
Miguel, Gabriel, Rafael,
los espíritus señeros
y arcángeles mensajeros
de Dios, que estáis junto a él.
A vuestro lado se siente
alas de fiel protección,
incienso de la oración
y el corazón obediente.
"¿Quién como Dios?" Es la enseña,
es el grito de Miguel,
y el orgullo de Luzbel
al abismo se despeña.
Gabriel trae la embajada
divina, y le lleva al Padre
el "sí" de la Virgen Madre,
del Sol de Cristo alborada.
Por la ruta verdadera
Rafael nos encamina
y nos da la medicina
que cura nuestra ceguera.
Dios que nos diste a los ángeles
por guías y mensajeros,
danos el ser compañeros
del cielo de tus arcángeles.
Amen
lunes, 3 de mayo de 2010
CONJURACIÓN A LOS SANTOS ÁNGELES - PARA PEDIR AYUDA ESPIRITUAL
CONJURACIÓN A LOS SANTOS ÁNGELES
¡Dios Todopoderoso y Eterno, Uno en Tres Personas! Antes de conjurar a los Santos Ángeles, tus servidores y de llamarlos en nuestro socorro, nos postramos delante de Ti y Te adoramos, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Bendito y alabado seas por toda la eternidad. Que todos los Ángeles y los hombres que has creado te adoren, te amen y te Sirvan, Dios Santo, Dios Fuerte, Dios Inmortal!
¡Y Tú, María, Reina de los ángeles, medianera de todas las gracias, todopoderosa en tu oración, recibe bondadosamente la oración que les dirigimos a tus servidores, y hazla llegar hasta el Trono del Altísimo para que obtengamos gracia, salvación y auxilio! AMEN.
¡Ángeles grandes y Santos, Dios los envía para protegernos y ayudarnos!
Los conjuramos, en el nombre de Dios Uno en Tres Personas,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos en nombre de la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos, en el nombre todopoderoso de Jesús,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos por todas las heridas de Nuestro Señor Jesucristo,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos por todas las torturas de Nuestro Señor Jesucristo,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos por la Santa Palabra de Dios,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos por el Corazón de Nuestro Señor Jesucristo,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos en nombre del amor de Dios por nosotros tan pobres,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos en nombre de la fidelidad de Dios para con nosotros tan pobres,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos en nombre de la misericordia de Dios para con nosotros tan pobres,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos en nombre de María Reina del Cielo y de la tierra,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos en nombre de María vuestra Reina y Soberana,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos en nombre de María, Madre de Dios y Madre nuestra,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos por su propia felicidad,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos por su propia fidelidad,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos por su fuerza combativa por el Reino de Dios,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Los conjuramos, ¡cúbrannos con sus escudos!
Los conjuramos, ¡protéjannos con sus espadas!
Los conjuramos, ¡ilumínennos con su luz!
Los conjuramos, ¡abríguennos bajo el manto de María!
Los conjuramos, ¡enciérrennos en el Corazón de María!
Los conjuramos, ¡deposítennos en las manos de María!
Los conjuramos, ¡muéstrennos el camino hacia la puerta de la vida: el Corazón abierto de Nuestro Señor!
Los conjuramos, ¡condúzcannos seguros hacia la casa del Padre Celestial!
Todos los Coros de los Espíritus bienaventurados,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Ángeles de la vida,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Ángeles de la fuerza de la palabra de Dios,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Ángeles de la caridad,
¡Vuelen en nuestro socorro!
Ángeles que Dios nos atribuye especialmente, como compañeros,
¡Vuelen en nuestro socorro!
¡Vuelen en nuestro socorro, los conjuramos!
Porque hemos recibido en herencia la Sangre de Nuestro Señor y Rey.
¡Vuelen en nuestro socorro, los conjuramos!
Porque hemos recibido en herencia el Corazón de Nuestro Señor y Rey.
¡Vuelen en nuestro socorro, los conjuramos!
Porque hemos recibido en herencia el Corazón Inmaculado de María la Virgen Purísima y vuestra Reina.
¡Vuelen en nuestro socorro, los conjuramos!
San Miguel Arcángel: Tú eres el Príncipe de las milicias celestiales, el vencedor del dragón infernal, has recibido de Dios la fuerza y el poder para aniquilar por medio de la humildad el orgullo de los poderes de las tinieblas. Te conjuramos, suscita en nosotros la auténtica humildad del corazón, la fidelidad inquebrantable, para cumplir siempre la voluntad de Dios, la fortaleza en el sufrimiento y las necesidades, ¡ayúdanos a subsistir delante del tribunal de Dios!
San Gabriel Arcángel: Tu eres el Ángel de la Encarnación, el mensajero fiel de Dios, abre nuestros oídos para captar los más pequeños signos y llamamientos del Corazón amante de Nuestro Señor; Permanece siempre delante de nuestros ojos, te conjuramos, para que comprendamos correctamente la palabra de Dios y la sigamos y obedezcamos y para cumplir aquello que Dios quiere de nosotros. ¡Haznos vigilantes en la espera del Señor para que no nos encuentre dormidos cuando llegue!
San Rafael Arcángel: Tú eres el mensajero del amor de Dios! Te conjuramos, hiere nuestro corazón con un amor ardiente por Dios y no dejes que esta herida se cierre jamás, para que permanezcamos sobre el camino del amor en la vida diaria y venzamos todos los obstáculos por la fuerza de este amor.
¡Ayudadnos hermanos grandes y santos, servidores como nosotros delante de Dios!.
¡Protegednos contra nosotros mismos, contra nuestra cobardía y tibieza, contra nuestro egoísmo y nuestra avaricia, contra nuestra envidia y desconfianza, contra nuestra suficiencia y comodidad, contra nuestro deseo de ser apreciados! ¡Desligadnos de los lazos del pecado y de toda atadura al mundo!
¡Desatad la venda que nosotros mismos hemos anudado sobre nuestros ojos, para dispensarnos de ver la miseria que nos rodea, y poder mirar nuestro propio yo sin incomodarnos y con conmiseración!
¡Clavad en nuestro corazón el aguijón de la santa inquietud de Dios, para que no cesemos jamás de buscarlo con pasión, contrición y amor!
¡Buscad en nosotros la Sangre de Nuestro Señor que se derramó por nosotros! ¡Buscad en nosotros las lágrimas de vuestra Reina vertidas por nuestra causa! ¡Buscad en nosotros la imagen de Dios destrozada, desteñida, deteriorada, imagen a la cual Dios quiso crearnos por amor!
¡Ayudadnos a reconocer a Dios, a adorarlo, amarlo y servirlo! Ayudadnos en la lucha contra los poderes de las tinieblas que nos rodean y nos oprimen solapadamente!
¡Ayudadnos para que ninguno de nosotros se pierda, y para que un día, gozosos, podamos reunirnos en la felicidad eterna!
AMEN
Durante la novena que es un asalto que dura nueve días, conjuramos a los Santos Ángeles por la mañana y durante el día los invocamos con frecuencia de esta manera:
San Miguel, lucha a nuestro lado con tus ángeles, ayúdanos y ruega por nosotros!
San Rafael, lucha a nuestro lado con tus ángeles, ayúdanos y ruega por nosotros!
San Gabriel, lucha a nuestro lado con tus ángeles, ayúdanos y ruega por nosotros!
sábado, 1 de mayo de 2010
Ensalmos a San Miguel
Se reza para proección de todo mal
Yo... me ofrezco a los Catorce Ensalmos reales de Nuestro Señor Jesucristo y a la fuerza poder y espada de San Miguel Arcangel para que me ensalme a... que pelea quiere conmigo y no peleara porque esta ensalmado con los catorce ensalmos reales de Nuestro Señor Jesucristo y la fuerza y poder y espada de San Miguel Arcangel, con su arma blanca no me cortara, con su arma no me tirara, con su lengua y acciones no me daftara, Maria Santisima me resguardara, San pedro y San Pablo me defenderan y tu San Miguel Arcangel, con tu fuerza, poder, espada, humillados y vencidos los trearas a mis pies, como tienes a Luzbel bajo tus plantas.
Yo... me ofrezco a los catorce Ensalmos reales de Nuestro Señor Jesucristo y a la fuerza, poder y espada de San Miguel Arcange! para que si tuviera que verme en justicia quede todo aplastado y vencido y no se encuentre causas para sentenciarme.
Yo... en cuerpo te saludo, con dos te veo, con tres te ato, el corazón te clavo y te parto; vend-ras a mis plantas humillado como tiene San Miguel Arcangel a Luzbel bajo sus plantas.
Yo... me ofrezco a los catorce Ensalmos reales de Nuestro Señor Jesucristo, y la fuerza, poder y espada de San Miguel Arcangel y espero verme libre de todos mis enemigos y de los lazos por ellos tendidos.
Yo. . . me ofrezco a los catorce Esalmos reales de Nuestro Señor Jesucristo, y a la fuerza, poder y espada de San Miguel Arcangel para que me ensalme a todos mis enemigos tales como... ya si tratan de poner sus manos sobre mi honra perder toda la intencion mala que tenga para mi.
Yo... me ofrezco a los catorce Ensalmos reales de Nuestro Señor Jesucristo y a la fuerza, poder y espada de San Miguel Arcangel, para que si tenga que huir me vea libre e invisible de mis seguidores.
Paz Crisic... Paz Cristo. . . Paz Cristo. . . Amen. Este servicio se hace con una vela blanca encendida y al cual se le han hecho tres Cruces.
Yo... me ofrezco a los Catorce Ensalmos reales de Nuestro Señor Jesucristo y a la fuerza poder y espada de San Miguel Arcangel para que me ensalme a... que pelea quiere conmigo y no peleara porque esta ensalmado con los catorce ensalmos reales de Nuestro Señor Jesucristo y la fuerza y poder y espada de San Miguel Arcangel, con su arma blanca no me cortara, con su arma no me tirara, con su lengua y acciones no me daftara, Maria Santisima me resguardara, San pedro y San Pablo me defenderan y tu San Miguel Arcangel, con tu fuerza, poder, espada, humillados y vencidos los trearas a mis pies, como tienes a Luzbel bajo tus plantas.
Yo... me ofrezco a los catorce Ensalmos reales de Nuestro Señor Jesucristo y a la fuerza, poder y espada de San Miguel Arcange! para que si tuviera que verme en justicia quede todo aplastado y vencido y no se encuentre causas para sentenciarme.
Yo... en cuerpo te saludo, con dos te veo, con tres te ato, el corazón te clavo y te parto; vend-ras a mis plantas humillado como tiene San Miguel Arcangel a Luzbel bajo sus plantas.
Yo... me ofrezco a los catorce Ensalmos reales de Nuestro Señor Jesucristo, y la fuerza, poder y espada de San Miguel Arcangel y espero verme libre de todos mis enemigos y de los lazos por ellos tendidos.
Yo. . . me ofrezco a los catorce Esalmos reales de Nuestro Señor Jesucristo, y a la fuerza, poder y espada de San Miguel Arcangel para que me ensalme a todos mis enemigos tales como... ya si tratan de poner sus manos sobre mi honra perder toda la intencion mala que tenga para mi.
Yo... me ofrezco a los catorce Ensalmos reales de Nuestro Señor Jesucristo y a la fuerza, poder y espada de San Miguel Arcangel, para que si tenga que huir me vea libre e invisible de mis seguidores.
Paz Crisic... Paz Cristo. . . Paz Cristo. . . Amen. Este servicio se hace con una vela blanca encendida y al cual se le han hecho tres Cruces.
Oración para pedir la protección de San Miguel con su escudo
Mensaje de la Confraternidad de los Corazones Unidos de Jesús y María
Oración para pedir la protección de San Miguel con su escudo
8 Diciembre 2009 por Editor
San Miguel, tú eres nuestra protección y nuestra defensa contra el mal.
Coloca tu Escudo de la Verdad sobre nosotros y defiéndenos en la batalla que Satanás libra contra la verdad.
Ayúdanos a reconocer el sendero recto del Amor Santo.
Clarifica nuestras decisiones entre el bien y el mal colocándonos siempre al amparo de tu Escudo de la Verdad.
Amén.
Fuente: www.corazones-unidos.net
“San Miguel, guerrero valiente contra el error, coloca tu Escudo de la Verdad sobre todas las naciones del mundo. Ilumina los corazones de cada líder de gobierno para que vean las formas en que Satanás está separando a la Humanidad de la Voluntad de Dios.”
“Con tu Espada de la Verdad, otorga a toda la gente la luz para entender que toda vida humana es la preciosa creación de Dios y que nunca se debe destruir. No permitas que se legisle ninguna ley que apoye y proteja al pecado.”
“Con tu Espada y tu Escudo de la Verdad, coloca a Dios en el centro de todos los corazones y como el Líder de todas las naciones. Amén.”
Mensaje Público
Viene San Miguel. Dice: “Alabado sea Jesús.”
“He venido para establecer en el mundo una devoción a mi Escudo, el cual es la verdad misma. Estos tiempos son perversos. Satanás está al acecho tratando a cada instante de arrebatar a las almas del sendero de la rectitud. Por ello, Jesús me ha enviado con esta oración en mis labios para toda la humanidad.”
“San Miguel, tú eres nuestra protección y nuestra defensa contra el mal. Coloca tu Escudo de la Verdad sobre nosotros y defiéndenos en la batalla que Satanás libra contra la verdad. Ayúdanos a reconocer el sendero recto del Amor Santo.”
“Clarifica nuestras decisiones entre el bien y el mal colocándonos siempre al amparo de tu Escudo de la Verdad. Amén.”
He venido para enunciar las promesas que acompañan la oración de protección bajo mi Escudo de la Verdad Santa.”
“Estas promesas están garantizadas para los que busquen la protección de mi Escudo con un corazón sincero. Pero les serán negadas a los que recen la oración simplemente para probar su validez.”
1. “Se les permitirá ver la Luz de la Verdad y la oscuridad de las mentiras de Satanás a quienes busquen la Verdad Santa en sus decisiones.”
2. “Se revelarán las verdades de la Tradición de la Fe a quienes busquen esto con sinceridad. Saldrá a la luz la maldad del liberalismo.”
3. “Satanás, quien se opone a la Verdad Santa, no podrá penetrar el Escudo que yo coloco sobre los corazones. Sus mentiras serán repelidas por este poderoso Escudo.”
“Pero debido a que incluso el más grande pecador es tan amado por María Inmaculada, Ella me manda decirte que si tú extiendes la unción de San Miguel a dicha alma, aunque sea a la distancia, se les otorgará la gracia de que se les muestre la Verdad Santa a estas almas. Claro está, al igual que con cualquier otra gracia, depende de la libre voluntad el que se acepte o no.”
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